El interés compuesto es el efecto de reinvertir los rendimientos de un ahorro o una inversión: los intereses de cada periodo se suman al capital y, a partir de ese momento, también generan intereses. Gracias a ello, 10.000 € invertidos al 6 % anual se convierten en unos 17.900 € en 10 años, 32.100 € en 20 años y 57.400 € en 30 años, sin añadir un euro más. Con interés simple, en el que solo rinde el capital inicial, a los 30 años tendrías 28.000 €: menos de la mitad.
La clave del interés compuesto no es la rentabilidad, sino el tiempo. En este artículo verás la fórmula, tablas en euros con distintos plazos y aportaciones, y los dos enemigos que pueden frenarlo: las comisiones y la inflación. Puedes reproducir todos los ejemplos en nuestra calculadora de interés compuesto.
Interés simple frente a interés compuesto
Con el interés simple, los intereses se cobran y se retiran: el capital que trabaja es siempre el mismo. Con el interés compuesto, los intereses se quedan dentro y engordan la base sobre la que se calculan los del año siguiente.
| Años | Interés simple al 6 % | Interés compuesto al 6 % | Diferencia |
|---|---|---|---|
| 5 | 13.000 € | 13.382 € | 382 € |
| 10 | 16.000 € | 17.908 € | 1.908 € |
| 20 | 22.000 € | 32.071 € | 10.071 € |
| 30 | 28.000 € | 57.435 € | 29.435 € |
| 40 | 34.000 € | 102.857 € | 68.857 € |
Inversión inicial de 10.000 € sin aportaciones adicionales.
Fíjate en el patrón: durante los primeros años la diferencia es pequeña y poco llamativa, pero a partir de los 20 años se dispara. Es la llamada «bola de nieve».
La fórmula del interés compuesto
Para un capital inicial sin aportaciones:
Capital final = C₀ × (1 + r)ⁿ
Donde C₀ es el capital inicial, r la rentabilidad por periodo y n el número de periodos. Con 10.000 € al 6 % durante 30 años: 10.000 × 1,06³⁰ = 57.435 €.
Si además haces una aportación periódica A al final de cada periodo, se suma el valor futuro de esas aportaciones:
Capital final = C₀ × (1 + i)ⁿ + A × [(1 + i)ⁿ − 1] / i
Cuando las aportaciones son mensuales, se usa la rentabilidad mensual equivalente: i = (1 + r)^(1/12) − 1. Así, un 6 % anual equivale a un 0,487 % mensual, y no a un 0,5 % (6 / 12), que sobrestimaría el resultado.
Lo que consiguen 200 € al mes
La mayoría de las personas no invierte una gran cantidad de golpe, sino una parte de su sueldo cada mes. Esta tabla muestra qué ocurre con 200 € mensuales y una rentabilidad media del 6 % anual:
| Plazo | Total aportado | Capital final | Generado por intereses | % del capital que son intereses |
|---|---|---|---|---|
| 5 años | 12.000 € | 13.897 € | 1.897 € | 14 % |
| 10 años | 24.000 € | 32.495 € | 8.495 € | 26 % |
| 20 años | 48.000 € | 90.688 € | 42.688 € | 47 % |
| 30 años | 72.000 € | 194.903 € | 122.903 € | 63 % |
| 40 años | 96.000 € | 381.536 € | 285.536 € | 75 % |
A los 40 años, tres de cada cuatro euros del capital final los ha generado el propio interés compuesto, no tus aportaciones.
Ejemplo real: empezar a los 25, a los 35 o a los 45 años
Tres personas invierten 200 € al mes al 6 % anual hasta los 65 años. La única diferencia es la edad a la que empiezan:
| Edad de inicio | Años invirtiendo | Total aportado | Capital a los 65 años |
|---|---|---|---|
| 25 años | 40 | 96.000 € | 381.536 € |
| 35 años | 30 | 72.000 € | 194.903 € |
| 45 años | 20 | 48.000 € | 90.688 € |
| 55 años | 10 | 24.000 € | 32.495 € |
Quien empieza a los 25 aporta solo 24.000 € más que quien empieza a los 35, pero termina con casi el doble de capital: 186.633 € de diferencia. Diez años de retraso cuestan mucho más que el dinero que no se aportó.
El efecto de la rentabilidad
La rentabilidad también importa, y mucho, porque se multiplica año tras año. Con 300 € al mes durante 30 años (108.000 € aportados):
| Rentabilidad anual | Capital final | Multiplica lo aportado por |
|---|---|---|
| 2 % | 147.379 € | 1,4 |
| 4 % | 205.581 € | 1,9 |
| 6 % | 292.354 € | 2,7 |
| 8 % | 422.565 € | 3,9 |
Pero una rentabilidad más alta va asociada a más riesgo. Un depósito o una cuenta remunerada dan una rentabilidad conocida y sin pérdidas; la renta variable puede rendir más a largo plazo, pero con caídas temporales importantes. Ninguna rentabilidad pasada garantiza las futuras.
Los enemigos del interés compuesto
1. Las comisiones
Las comisiones también se componen, pero en tu contra: cada año reducen el capital sobre el que se calcula la rentabilidad del año siguiente. Con 300 € al mes durante 30 años y una rentabilidad bruta del 6 %:
| Producto | Gastos anuales | Rentabilidad neta | Capital final |
|---|---|---|---|
| Sin comisiones (referencia) | 0 % | 6,0 % | 292.354 € |
| Fondo indexado de bajo coste | 0,2 % | 5,8 % | 282.018 € |
| Fondo con comisiones altas | 1,8 % | 4,2 % | 212.775 € |
Una diferencia de 1,6 puntos en comisiones supone casi 80.000 € menos al cabo de 30 años. Por eso, antes de invertir, consulta los gastos corrientes en el documento de datos fundamentales (KID) del producto.
2. La inflación
El capital final está en euros del futuro, que comprarán menos que los de hoy. Para expresarlo en euros actuales:
Capital real = Capital nominal / (1 + inflación)ᵗ
Con una inflación del 2 % anual, que es el objetivo a medio plazo del Banco Central Europeo, los 194.903 € de los 30 años equivalen a unos 107.600 € de hoy. Sigue siendo mucho más que lo aportado, pero conviene tenerlo presente. Nuestra calculadora muestra ambas cifras.
3. Los impuestos y las retiradas
Cada vez que vendes con beneficio y pagas impuestos, o retiras dinero, reduces la base que sigue creciendo. En España, los fondos de inversión permiten traspasar el dinero entre fondos sin tributar hasta el reembolso final, lo que favorece el efecto compuesto.
La regla del 72
Es un atajo mental para saber en cuántos años se duplica una inversión: divide 72 entre la rentabilidad anual.
| Rentabilidad | Años para duplicar (regla del 72) | Años exactos |
|---|---|---|
| 2 % | 36 | 35,0 |
| 4 % | 18 | 17,7 |
| 6 % | 12 | 11,9 |
| 8 % | 9 | 9,0 |
Al 6 %, tu dinero se duplica cada 12 años aproximadamente: en 36 años se multiplica por 8.
Cómo aprovechar el interés compuesto
- Empieza cuanto antes, aunque sea con poco. El tiempo pesa más que la cantidad.
- Aporta de forma constante. Una transferencia automática el día de cobro elimina la tentación de gastar.
- No interrumpas el proceso. Retirar dinero o vender en las caídas reinicia la bola de nieve.
- Vigila los costes. Cada décima de comisión cuenta a largo plazo.
- Ten antes un fondo de emergencia, para no tener que vender tus inversiones ante un imprevisto.
Prueba tus propias cifras en la calculadora de interés compuesto: verás el capital final, el poder adquisitivo real y la evolución año a año.
Preguntas frecuentes
¿El interés compuesto funciona igual en una cuenta de ahorro?
Sí, siempre que los intereses se reinviertan en la propia cuenta y no se retiren. La diferencia es la rentabilidad: las cuentas remuneradas suelen ofrecer tipos bajos y a veces limitados en tiempo o en saldo, por lo que el efecto es mucho menor que en inversiones de mayor rentabilidad esperada a largo plazo.
¿Qué rentabilidad es realista para hacer cálculos?
No hay una cifra garantizada. Lo prudente es simular varios escenarios: uno conservador, otro medio y otro optimista, y descontar comisiones e inflación. Desconfía de cualquier producto que prometa rentabilidades altas sin riesgo.
¿Es mejor invertir todo de golpe o poco a poco?
Si ya tienes el dinero, invertirlo antes le da más tiempo para crecer. Pero aportar cada mes reparte el riesgo de entrar en un mal momento y es la única opción si inviertes desde tu nómina. Lo decisivo es empezar y mantener la constancia.
¿El interés compuesto puede jugar en mi contra?
Sí. Las deudas también se componen: los intereses no pagados de una tarjeta revolving se suman a la deuda y generan nuevos intereses. Por eso conviene liquidar las deudas caras antes de empezar a invertir.