Qué es el interés compuesto

El interés compuesto consiste en reinvertir los rendimientos: los intereses de cada periodo se suman al capital y, a partir de entonces, también generan intereses. Con el interés simple, en cambio, solo produce rendimiento el capital inicial. La diferencia es pequeña los primeros años y enorme a largo plazo, por eso el tiempo es la variable que más pesa.

La fórmula

Para un capital inicial sin aportaciones adicionales:

Capital final = C₀ × (1 + i)n

Con aportaciones mensuales constantes A al final de cada mes, se suma el valor futuro de esas aportaciones:

Capital final = C₀ × (1 + i)n + A × [(1 + i)n − 1] / i

Donde C₀ es la inversión inicial, n el número de meses e i la rentabilidad mensual equivalente a la anual r:

i = (1 + r)1/12 − 1

Esta calculadora usa la rentabilidad mensual equivalente, de forma que un 6 % anual sea exactamente un 6 % al cabo de doce meses. Dividir el 6 % entre 12 sobrestimaría ligeramente el resultado.

Ejemplo: el efecto del tiempo

Con los valores iniciales de la calculadora (5.000 € de partida, 200 € al mes y un 6 % anual), el resultado cambia mucho según el plazo:

PlazoTotal aportadoCapital finalIntereses
10 años29.000 €41.449 €12.449 €
20 años53.000 €106.723 €53.723 €
30 años77.000 €223.620 €146.620 €

Entre el año 20 y el 30 solo se aportan 24.000 € más, pero el capital crece en casi 117.000 €. A partir de cierto punto, los intereses de cada año superan a las aportaciones: es la llamada «bola de nieve» del interés compuesto. Por eso empezar pronto, aunque sea con importes pequeños, suele pesar más que aportar mucho durante pocos años.

Cómo se descuenta la inflación

Un euro dentro de 20 años comprará menos que hoy. Para expresar el saldo en euros de hoy se divide entre la inflación acumulada:

Saldo real = Saldo nominal / (1 + π)t

Siendo π la inflación anual prevista y t los años transcurridos. El Banco Central Europeo fija como objetivo de estabilidad de precios una inflación del 2 % a medio plazo, una referencia razonable para simulaciones largas.

Interés compuesto e inversión indexada

Los fondos indexados y los ETF replican un índice amplio, como el MSCI World o el S&P 500, con comisiones bajas. Su rentabilidad no es fija: hay años de fuertes subidas y años de caídas, y la cifra que introduces es solo una hipótesis de rentabilidad media. Las comisiones restan directamente de esa rentabilidad: un fondo con un 6 % bruto y un 0,2 % de gastos rinde un 5,8 %, y uno con un 1,8 % de gastos, un 4,2 %. A 30 años, esa diferencia puede suponer decenas de miles de euros.

Antes de invertir, consulta el documento de datos fundamentales (KID) del producto y comprueba en la web de la CNMV que la entidad está registrada. Toda inversión en renta variable puede perder valor, y las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras.

Limitaciones de esta simulación

Supone una rentabilidad constante cada mes, aportaciones al final de cada mes y no descuenta impuestos. En España, las ganancias al vender tributan en la base del ahorro del IRPF, y en los fondos de inversión puedes traspasar el dinero de un fondo a otro sin tributar hasta el reembolso final, algo que no ocurre con los ETF.

Preguntas frecuentes

¿Qué rentabilidad anual es realista?

Depende del activo y del periodo. Los depósitos ofrecen rentabilidades conocidas pero modestas; la renta variable global ha tenido históricamente rentabilidades superiores con caídas temporales importantes. Prueba varios escenarios (prudente, medio y optimista) en lugar de fiarte de una sola cifra.

¿Es mejor aportar todo al principio o cada mes?

Matemáticamente, cuanto antes está invertido el dinero, más tiempo trabaja. Pero aportar cada mes reparte el riesgo de entrar en un mal momento y es lo único posible si inviertes desde tu nómina. Lo importante es la constancia.

¿Por qué el poder adquisitivo real es menor que el capital final?

Porque la inflación reduce lo que puedes comprar con el mismo dinero. Si tu inversión rinde menos que la inflación, pierdes poder adquisitivo aunque el saldo nominal crezca.

¿Qué es la regla del 72?

Es un atajo para estimar cuántos años tarda en duplicarse una inversión: divide 72 entre la rentabilidad anual. Al 6 %, el capital se duplica en unos 12 años; al 3 %, en unos 24.